Vidrio adaptado al CTE, ideales para la construcción sostenible

Miércoles, 1 de Septiembre de 2010 | Actualizada a las 12:57 am | Notícias del Sector


Desde el año 2007, todos los edificios construidos en España deben cumplir las exigencias formuladas por el Código Técnico de la Edificación (CTE). Una normativa que busca reducir un 50% las emisiones de CO2 a la atmósfera y que hace un especial énfasis en lograr edificios más eficientes desde el punto de vista energético.

Cada vez más ciudadanos, concienciados en esta labor, invierten parte de su presupuesto familiar en acometer el doble acristalamiento en las ventanas de sus viviendas. Operación que les reporta una pingüe ayuda económica y les sirve para reforzar el aislamiento térmico de su hogar. No obstante, muchos aún no se han percatado del ahorro energético que les supondría controlar el acceso del calor en verano y la conservación del calor del hogar, en temporadas invernales. La multinacional Guardian ha diseñado un cristal de última generación, denominado E – Performance, que es capaz de aunar ambos conceptos en un producto. Un vidrio revolucionario que con capas metálicas logra repeler el calor al exterior de la vivienda durante el verano y logra mantener el calor en el interior en invierno.

La idea de la empresa, con plantas de fabricación de vidrio ubicadas en Llodio y Tudela, es la de garantizar el aislamiento térmico de las viviendas y la de fomentar el ahorro energético en el hogar. Con este fin la firma ha ideado un vidrio pionero para su uso en hogares y que con la acción de capas de metal fundidas en el cuerpo del cristal, servirá para controlar el acceso del calor en el interior de los edificios en verano, mientras que en invierno tendrá como misión la de “conservar” el calor dentro de la vivienda.

La firma, que hasta la fecha ha orientado su producción en proyectos de fachadas no residenciales – ha vestido la torre más alta del mundo de Dubai– ha dado un salto a delante al idear un nuevo vidrio adaptado a las necesidades específicas de ahorro energético de viviendas y edificios comunitarios. La idea germinó en los laboratorios de I+D que la multinacional dispone en Carlington, en EE.UU., donde un grupo de trabajo trabajo, codo con codo con ingenieros de la planta de Llodio para dibujar el diseño del futuro vidrio.

El pasado año, los responsables de la empresa decidieron iniciar el boceto del proyecto que en un principio únicamente contemplaba el control del calor solar al interior de los edificios y que, posteriormente sumó el aislamiento térmico. “En diciembre, decidimos hacer el proceso de deposición de capas magnetrónicas del vidrio en la planta de Tudela”, inicia Eva Muñoz, responsable de Comunicación y de banding de la firma en Llodio, quien espera tener en el mercado el producto a finales de marzo.

El proceso de elaboración del Sun Guard E–Perfomance nace en la planta de fabricación de vidrio float dispone en Llodio. En esta inmensa factoría, capaz de producir 600 toneladas de cristal a diario, los operarios recepcionan la arena, compuesta por feldespato y bolomía, procedente de Castilla y León y de Cantabria, que será empleada como materia prima para fabricar el vidrio. Una vez es pesada en básculas, la arena es trasladada por los técnicos que miden la cantidad que será introducida en el horno del interior, donde varios cargadores automatizados fundirán la arena con gas natural a una temperatura media de 1.500º. “A este calor se homogeniza el componente base para poder luego verterlo en un baño de estaño, a menos temperatura”, explica Juan Gerenabarrena, jefe técnico del proyecto.

Para proceder al proceso de enfriamiento del vidrio, el compuesto es dirigido a un arco de recogida donde se le da la anchura y altura solicitada por el cliente para después cortarlo y depositarlo en pilas de cristales almacenados.

La última fase del proceso de elaboración se desarrolla en la planta de Tudela. Allí los operarios deben aplicarle el tratamiento ’superficial’ al vidrio trasladado en camiones Yumbo desde Llodio. En estas instalaciones se realiza el acabo del producto al depositar capas de metálicas que se funden a gran calentamiento y se unen al ‘cuerpo’ del vidrio empleado para el doble acristalamiento. La ubicación final se realizará en la mitad del espacio del doble acristalamiento de cada ventana, situándolo en la cara interna del vidrio y orientado a la cara exterior del edificio.

Entre las principales ventajas que ofrece este nuevo vidrio se halla el “ahorro” energético que se obtiene al seleccionar la transmisión luminosa y el control solar. El vidrio logra que entre la máxima cantidad de luz solar en verano sin que el calor acceda al interior, mientras que en invierno logra conservar el calor dentro del edificio. Según cálculos estimados por los responsables del proyecto el ahorro se traduciría en un 60% de reducción en el uso de calefacción en verano, mientras que disminuiría el consumo de aire acondicionado hasta en un 52%.

El ahorro anual previsto con la instalación del vidrio Sun Guard E – Performance ronda el 45% en ambos conceptos. “El modelo de vidrio es muy eficaz a nivel energético porque la selección muy buena de transmisión energética y de valor UVA. En la Torre de Dubai, por ejemplo, el ahorro solar era de un 17%, mientras que este modelo aporta hasta un 43% de eficiencia energética”, sintetiza Muñoz.

Las ventajas de la instalación no se limitan al ahorro energético y aislamiento térmico que llevaría al hogar este nuevo vidrio. El bolsillo del usuario también se vería beneficiado, puesto que la reducción de consumo en calefacción y aire acondicionado se vería directamente reflejado en el bolsillo de los propietarios. No en vano, según estiman desde Guardian, la instalación de un doble acristalamiento con este vidrio fundido en metales supondría un ahorro de hasta 344 euros anuales, en comparación a si se realiza con un acristalamiento convencional existente en el mercado. “El precio del vidrio es asequible y el cliente puede ahorrarse un buen porcentaje de lo que suele gastar en calefacción o aire acondicionada cada año”, subraya la responsable.

Junto con el ahorro energético y económico que implica para el presupuesto familiar este cristal especial, destaca también su aportación al respeto del medio ambiente. De hecho, cada vidrio instalado en una vivienda supone una emisión menor de 1.382 kilogramos de Co2 a la atmósfera.

El aspecto “neutro” del diseño del vidrio le convierte en un elemento adecuado para mantener la estética decorativa del hogar.

No en vano, el vidrio se acopla a las características específicas tanto de la fachada como del interior del domicilio. El cristal no altera el aspecto de la fachada y se “adapta” a la perfección al gusto estético del cliente.

La compañía vende directamente su producto a los transformadores de vidrios en viviendas y edificios, para que sean estos los que instalen los vidrios en los hogares a los clientes. El precio que debe abonarse por este nuevo vidrio, no obstante, es «asequible» y, según desvelan desde el equipo de responsables del proyecto, no costará “mucho más” de lo que vendría a ser un cristal de doble acristalamiento convencional. Luego son las propias empresas instaladoras del vidrio en los hogares las que fijan el precio para el consumidor.

A pesar de las facilidades de acceso de este pionero vidrio, desde el equipo consideran que aún tardará de implantarse en la conciencia de los ciudadanos su beneficio energético.

Al igual que en otro tipo de aislamientos no parece haber calado la importancia de la eficiencia energética, los responsables del proyecto auguran que deberá pasar aún algún tiempo antes de que los ciudadanos se “acostumbren” a este tipo de instalaciones sostenibles.

La razón que esbozan es la actitud “conformista” que muestra la mayoría de la sociedad cuando instala un doble acristalamiento en sus hogares, priorizando únicamente el aislamiento frente a la eficiencia energética. “Cuesta mucho trasladar a la población las ventajas que supone un vidrio con eficiencia energética”, coinciden.

Fuente: El Mundo

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